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sábado, 3 de mayo de 2014

ENTREVISTA DE AJEDREZ REALIZADA POR: EL M.N. ALEJANDRO ALBARRÁN CAPISTRÁN A MAURICIO ACHAR y testimonios de: JAVIER SICILIA, HIQUÍNGARI CARRANZA Y GENARO CASTREJÓN. Del libro: Un librero de nuestro tiempo…

ILUSTRACION ELABORADA POR: Fernando Emilio Saavedra Palma.
ENTREVISTA DE AJEDREZ REALIZADA POR:
EL M.N. ALEJANDRO ALBARRÁN CAPISTRÁN A MAURICIO ACHAR y testimonios de: JAVIER SICILIA, HIQUÍNGARI CARRANZA Y GENARO CASTREJÓN.  
Del libro: Un librero de nuestro tiempo…

Mauricio Achar Hamui sugiere que, efectivamente, la inteligencia ha de imponerse –priorizarse- sobre la fuerza. Quien lo conoce sabe de su complexión robusta y su afición por los deportes, su atracción por los juegos, el amor inagotable que profesa por el saber, la cultura. La labor empresarial le ha enseñado que si la intuición en ganar, la derrota sombría e inefable siempre estará reclamando lo suyo detrás de la palestra donde, al fin y al cabo, nadie es aún dueño de su propio destino, su propia verdad. Acerquémonos.
¿Cuándo nace el concepto Gandhi y porque ese nombre?
Bueno, el concepto nace en 1969 y entra en funcionamiento dos años después. La intención de la cafetería la habría maquinado desde hacía algunos años, y afortunadamente ha sido exitosa. El porqué del nombre responde obviamente a la admiración por Mahatma y también por el contexto histórico en que nos desenvolvíamos claro, también pensábamos en “el Ché”, pero siempre he sido partidario de “la no violencia” como forma de lucha. Aunque hay que hacer la aclaración de que “pasividad” no significa “inactividad” como comúnmente de asocia…es como dice Sabines: todo se hace en silencio, la luz dentro del ojo que se exactamente. Gandhi ha representado para mí ese “héroe desconocido” tan peculiar al que nunca podremos olvidar por esa actitud.
LIBRERIAS aparece como un proyecto amplio, ambicioso y exitoso…vanguardista.
…muy cierto: un concepto característico, a la vanguardia y en él, el ajedrez.
¿Por qué al ajedrez?
La afición a los juegos creo que se la debo a mi madre. A mi padre no le gustaban y menos lo de apuesta. En el caso del ajedrez pues digamos que se dio. A mí me ha gustado y lo practicaba de joven con los amigos en una vieja cafetería que ya hasta desapareció: pedí años permiso  y se nos dejaba jugar.

¿A qué edad aprendió a jugar?
Ya tardíamente como a los veintinueve años.  

¿Ha participado en alguna competencia?
No, una vez participé en unas simultáneas en Argentina ¡y empaté! Es lo más lejos que he llegado.
Esto me sirve de referencia para la siguiente pregunta: ¿conoce la situación del ajedrez en nuestro país?
No, Sé que existe afición y que dadas las bondades del juego como ejercicio intelectual habría de promoverse, pero en el caso de nuestro país creo que primero, para tal fin habría que llevarlo a las escuelas de educación primaria, indispensablemente, originalmente.
Sabe, Gandhi es no solo un centro de reunión ajedrecístico sino ya un centro de difusión reconocido.
Aquí por ejemplo, en una sola tarde ha llegado a reunirse el equipo olímpico: ¿esperaba esto, lo imaginaba siquiera?
De veras que no. Mire, los meseros suelen tratar mal a los ajedrecistas (en las cafeterías), porque se están toda una tarde  y hasta la noche con una taza de café y a los meseros les dejan una propina muy pobre.
Nosotros hemos dicho que se permita jugar, se provea de material al cliente si lo requiere y la cuota mínima sea de veinte pesos. Nuestro negocio es la librería, la cafetería aparece cómo una extensión. Pero al fin y al cabo un negocio que depende de su rentabilidad.
¿Ha tenido problemas e inclusive pérdidas como la comunidad ajedrecística?
Bueno hay algunos que son muy escandalosos y eso molesta a quien por ejemplo gusta venir a pasar la tarde leyendo y tomando algo. Piense que muchos llegan aquí a platicar, a pasar las horas que le quedan al día con los amigos en un pleno disfrute. El ajedrez es un juego que no necesita de palabras, hay que estar callado, hay que pensar; aunque claro ¡muchos coyotes lo hacen para desconcentrar al rival! En realidad problemas no ha habido, nunca. Esto que le digo es la salvedad de algunos casos.
El ajedrez es metáfora de muchas cosas pero evidentemente es la de una batalla, una competencia ¿qué opina al respecto?
En lo personal a mí me gusta la competencia, de hecho creo que es algo necesario en la vida.
¿Qué concepto tiene de la amistad?
Es junto con el amor, una hermosa virtud. La tengo en un concepto muy alto. Y más que el término “amistad” prefiero el de “cuate” porque al fin uno se forma y desenvuelve entre eso “entre cuates”.
¿Aunque en ello vaya el concepto de la complicidad?
Sí… (Sonrisa).
¿Cómo identificar a un amigo?
A partir de sus comentarios; los enemigos. No es que eso sea un fin en sí mismo, no pero uno debe aprender a visualizar a este tipo de personas y al mismo tiempo saber con quién se cuenta.
Kundera dice que los amigos lo escogen a uno, eso es cierto. Pero la amistad es un asunto tan hermoso como complicado.
Se cuenta que originalmente el ajedrez se jugaba con dados, porque además de la inteligencia existe el azar y, entre ambos, hilvanan  el destino ¿Cree usted en él?
Sin ser supersticioso creo en el destino pero a fuerza del trabajo, la inteligencia, la previsión…
¿Por gustarle Borges creí que pensaría diferente?
De Jorge Luis prefiero sus poemas (sonrisas).
Mahatma y el Ajedrez tienen la misma fuente y desembocadura; la filosofía hindú y la libertad, el acceso a la verdad a través de la contemplación: ¿qué es la vida para usted?
Un juego, donde acatadas las reglas existe una responsabilidad.
¿Y el ajedrez?
Lo mismo…
¿Una definición de estrategia?
  La imposición de la inteligencia.

Del libro: Mauricio Achar “Un librero de nuestro tiempo”
Inés Rancé, coordinadora.

EDITORIALES:

ANAGRAMA
COLOFÓN
DIANA
ERA
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
GRUPO SANTILLANA
NORMA
OCEANO
PAIDÓS
PATRIA CULTURAL
PLAZA Y VALDES
PLANETA
RANDOM HOUSE MANDADORI
SIGLO XXI
TUSQUETS




Esta obra fue impresa en el mes de octubre de 2005
en los talleres de Edamsa Impresiones, S.A. de C.V.

De ahí fueron tomados los  testimonios de Hiquíngari Carranza, Genaro Castrejón y Javier Sicilia.



Hiquíngari Carranza

No hay palabras para expresar el dolor y la tristeza cuando se trata de la pérdida de un amigo y más aún cuando es así, repentina, inesperada. Mauricio fue un amigo al que aprecié hondamente por su generosidad y por sus palabras siempre sinceras; un hombre qué, más allá de nuestra amistad y del afecto, me permitió conocer mucho de su actitud filantrópica y altruista, de su talento para identificar y desarrollar ideas y ayudar a concretarlas.
Su aguda visión en torno al mundo de los libros y su incansable búsqueda para ofrecer una alternativa de lectura a una sociedad con avidez por el saber, pero con poca orientación y posibilidades, lo puso al frente de varios proyectos vinculados con la lectura y su promoción. Como fundador y pionero en este esfuerzo, su trabajo seguirá siendo un ejemplo para todos. Mauricio fue un verdadero líder que ayudó a muchos que llegaban a él con una idea, con un proyecto, con un desafío.
Querido amigo, fuiste una referencia para los que te conocimos. Lo que aprendí de ti y tu gran calidad humana los llevo presentes en mi corazón y esfuerzo. Te extraño. Tus cualidades personales y profesionales marcan una pauta clara a seguir, porque ya tu historia es un ejemplo de éxito y congruencia.
Me uno a las manifestaciones de tristeza que agobian a tu familia y a todos cuantos lloran tu muerte, es un triste acontecimiento que deja un vacío insustituible, y nos llena a todos de luto.
Pocas personas en la vida te enseñan no con cátedra sino con simples pero profundas lecciones de vida.
Uno de ellos fuiste tú, Mauricio. Tu obra empresarial y cultural nos ha enseñado mucho, entre otras cosas a compartir, a apreciar las diferencias y a ser más tolerantes. Tu idea de una sociedad de lectores es una idea posible, una idea hermosa para la que dejaste semilla y camino; estará en nosotros continuarla.
Cuando nos reuníamos a charlar o a jugar ajedrez, siempre irradiabas paz y como hombre inteligente invariablemente invitabas a conversar. Cuántas horas hablamos en tu oficina sobre cualquier tema. Te recuerdo eternamente con una sonrisa a flor de labios, derrochando humor y un exquisito sarcasmo. Recuerdo tu puerta abierta a las inquietudes de tus empleados y de la gente, proveedores y amigos que venían a saludarle.
Eras capaz de enamorar con tus proyectos, bastaba escuchar la pasión y entusiasmo con que los contabas. Siempre el libro, los libros tenían un lugar especial en tu vida. Me siento privilegiado de haber compartido una amistad de tantos años.
Obviamente, fuiste un hombre de negocios, pero un hombre de negocios ejemplar, con un corazón enorme, abierto para todos tus semejantes. En tu liderazgo, supiste mantener siempre una preclara perspectiva de vida, junto a elevados valores personales que defendías con vehemencia y absoluta honestidad. Me consta que viviste la vida acorde con ellos.
Fuiste un amigo que supo escuchar siempre, un hombre que tomó riesgos y que continuamente sorprendía por su manera de comprar libros en partidas enormes, partidas que no a pocos le parecían una locura. Cómo gozabas comprando; sin duda, te equivocaste alguna vez, pero ahí está el “fenómeno” Gandhi, con todo lo que conlleva, como prueba de tus grandes aciertos.
Siempre te vi como un hombre de gran coraje que, visionariamente comprendió que a nuestros pueblos hay que darles voz y los libros dan las palabras. Con tu dedicación llegaste, a través de los libros, al corazón de millones de mexicanos y latinoamericanos que se beneficiaron con las gestiones y esfuerzos que entregaste toda tu vida al mundo de las publicaciones, y al de la promoción de la lectura.
Nos queda tu trabajo de pionero y tu legado. Espero que esta misión, destinada a la promoción del libro, siga viva a través de aquellos que elegiste para prolongarla y enriquecerla. Tu mirada visionaria a favor de la lectura seguirá vigente en el espíritu  de quienes te conocimos, te quisimos y respetamos, seguros de que el compromiso se sostendrá porque tu presencia sigue como un gran motor que late para acompañar en el camino del conocimiento a muchas generaciones venideras.
Desde dónde sea que estés. Querido amigo, sé que te acompañan otros hombres que, como tú han sido fieles a un sueño, por eso puedo imaginarte jugando ajedrez con Juan José Arreola, leyendo poesía con Sabines, contando historias con Rulfo, cantando hasta la madrugada con Caíto, charlando sobre teatro con Usigli y riendo a carcajadas con Ibargüengoitia.
Gracias, Mauricio, por tanta amistad y entrega, gracias por tantas horas compartidas…

Genaro Castrejón

Hoy cumplo 23 años trabajando en Gandhi de mesero. Yo conocí al señor Mauricio Achar porque me vio trabajando junto con Antonio Sultán y Ricardo Nudelman en la Fonda el Factor. Los de la Fonda me conocieron en Cuernavaca y ellos me trajeron y de Gandhi me piratearon de allá. Les gustó el sistema que traía yo, el progreso.
Como un mes antes de que falleciera el patroncito, fui a llevarle un cafecito a su oficina, un americano cortado, siempre pedía boliviano cuando había yo recién entrado. Me dio 50 pesos de propina y le dije: “Gracias, señor. Dios le dé más”.  Y él me contestó: “A mí lo que me dio, ya no me lo voy a acabar”.
Cuando íbamos a Cuernavaca íbamos cotorreando, de las obras de Germán Dehesa, los primeros trabajos que tuvo, sus pininos, y el camino se nos hacía cortito.
Mi meta era ser maestro de karate en cinta negra.
Salía de aquí a entrenar, hasta que llegué después de 15 años de esfuerzo.
Le decía a mi patrón: “Mi lema es atender bien a este cliente para que éste me recomiende a éste, éste a éste, éste a éste. Se hace una cadena que al ratito ya no me caben en mi estación”.
Mi patrón, desdelos doce años, ya hacía teatro, ya vendía calcetines en la calle. Era un señor que siempre tenía de qué hablar.
Una vez me mandó a Jojutla, a ver a un señor que me iba a dar unas docenas de cohetes, de esos que salen para el cielo, que explotan. Pero está prohibidísimo viajar con cohetes y yo no tengo carro. El señor Mauricio me dice que como no se puede subir uno con explosivos a los camiones, que si me dicen algo les ponga unas gladiolas para que se vayan asomando las colitas y digan que llevo flores. Ya cuando llegué aquí y se los entregué. Me dije: “Yo ya cumplí”. Los quería para la inauguración de la librería Fama. Puso los cohetes en una botella y de ahí salían.
Todo lo lograba.
Emilio me comentó: “Todo lo que dijo mi papá se va a cumplir. Esto va a seguir. Éstos son cimientos que mi papá puso y se deben seguir. Esto es como un arbolito que si lo dejas de regar ya no te da frutos y si lo sigues cultivando igual, con el mismo personal, esto continúa progresando”.



Javier Sicilia

Con la muerte de Mauricio Achar, no sólo se fue un amigo con quien compartía los gozos de la amistad frente a una taza de café o frente a una obra de teatro en una mesa de su casa en Cuernavaca, se fue también uno de los hombres que más hizo por la cultura de este país. Amante del teatro, apasionado ajedrecista y profundo bibliómano, Achar fue una especie de Vasconcelos sin institución. Mientras el fundador de la Secretaría de Educación Pública quiso llevar desde las instituciones educativas el libro a los puntos más recónditos del país, Achar, desde la pequeña y pobre librería, que en los años setenta abrió en avenida Universidad, y que en honora la gran conciencia moral y política del siglo XX, llamó Gandhi, quiso llevarlo a cualquier hombre de la urbe.
No era más modesto que nuestro Vasconcelos, sino más realista. Para él el libro pertenecía al mundo del alfabeto que es el de las ciudades; no al mundo de la oralidad. En ese sentido, el libro, para Achar, pertenecía a todo aquel que, como el mismo, no había ido a la universidad, pero que en su condición de alfabetizado estaba abierto al conocimiento a través del libro.
Contra la escuela, que se ha apropiado del saber y del libro y que, por lo mismo, frustra y excluye a quienes no logran acceder a ella de esa condición innata del hombre que es el conocimiento; contra los proyectos megalómanos y absurdos de las instituciones gubernamentales, como la Biblioteca de las Artes, que además de ser proyectos improductivos y costosos, no llevan el libro más que a estantes a los que sólo muy pocos acceden, Achar puso el libro a disposición de todos.
En los escasos doscientos metros cuadrados de la primera librería Gandhi, Achar con esa lúcida creatividad de los que no han sido domesticados por las instituciones, creó un nuevo concepto de la cultura.
Por vez primera en México, los libros no estaban encerrados en estantes herméticos, franqueados por un mostrador y un dependiente o bibliotecario al cual había que solicitarle el libro que se iba a comprar o a leer, sino abierto a la mirada, al tacto y a la lectura, y con precios accesibles. Aún recuerdo, cuando tenía 15 años, el gozo que sentía al entrar en esa librería donde mi mirada descubría autores y títulos que en otras condiciones jamás habría descubierto ni leído; la alegría de allegarme al estante donde estaba la poesía y, a falta de dinero para comprar, pasarme horas enteras sentado sobre el corredor leyendo a poetas que sólo conocía por referencia. Recuerdo también el día en que obnubilados con aquel pequeño paraíso, el poeta Fabio Morábito, recién llegado de Italia, y yo decidimos robar. A los 15 años, con unos cuantos pesos para comprar sólo un par de libros y con ganas de llevarnos otros, nos forramos la cintura del pantalón con ellos y los cubrimos con nuestras chamarras. Después de pagar, Achar, que entonces mis ojos de adolescente miraban como un ogro, nos espetó: -¿Y los que traen detrás de las chamarras no lo van a pagar?
Dos dependientes nos las abrieron. Entre Fabio y yo traíamos seis libros, uno de ellos, recuerdo, era El hombre unidimensional, de Herbert Marcuse. Nos lo quitaron, nos sacaron a la calle y Achar nos amenazó con llamar a la policía. Morábito, aterrado de que le aplicaran el 33, no hablaba; yo también estaba aterrado, pero envalentonado por una dignidad anarquista le grité:
-No debería llamar a la policía, sino darnos una medalla; estamos robando cultura.
Achar sonrió. Algo de esas palabras, gritadas por un adolescente impertinente, resonaban en su sentido del libro.
-Está bien –dijo-, no llamaré a la policía. Váyanse y lean, pero no vuelvan a robar.
Nos fuimos aliviados.
Achar no se detuvo en esa manera de poner el libro a disposición de todos, hasta el extremo de correr el riesgo de que lo robaran y lo arruinaran; compró el local junto de junto, amplió la librería y agregó a ella una cafetería y un pequeño foro de teatro. El libro se abrió así a la tertulia, al ajedrez, a las presentaciones, a las mesas redondas y al teatro. Junto con Germán Dehesa, a quien tanto quiso y admiró, colmó su pasión teatral. En aquel pequeño foro, con creatividad y pasión Dehesa y Achar montaron y actuaron a Camus, a Sartre y obras de sátira política, que era difícil ver en cualquier otro foro, incluso en los universitarios.
Poco a poco  el modelo se extendió y en un par de décadas Gandhi no sólo se había diseminado por muchas partes del país con diez librerías, sino que el modelo comenzó a ser adoptado por otros que nunca lo habían hecho con la eficiencia y la creatividad con la que la pasión y el amor de Achar por el libro lo hicieron.

No se detuvo ahí. A pesar de que el libro se había abierto y diseminado, Achar sabía que no estaba en las manos y en los ojos de todos. “¿Sabes”, me dijo un día que tomaba café con él en la Gandhi de Cuernavaca, “no es verdad que el mexicano no lea. Simplemente no tiene acceso al libro. Las librerías, a pesar de todo lo hecho, son muy intimidantes para la mayor parte de la gente. Hay que sacar el libro a la calle, ponerlo en los sitios en donde la gente vive diariamente y mostrar que la lectura no tiene que ver con un acto solemne, sino con la alegría y el buen humos, que la cultura es también divertida.” Ideó entonces  sus campañas publicitarias que están llenas de un gozoso sentido del humor y, como un misionero vasconcelista, con su caja de libros al hombro, tocó las puertas necesarias hasta que logró poner puestos de libros en treinta y dos estaciones del Metro de la ciudad de México y uno más, Un Kilo de Libros, en la central de abastos, a precios verdaderamente accesibles, 20 pesos por libro. Quería hacer lo mismo en la Central de Abastos de Morelos. No hubo condiciones. La imbécil ignorancia del gobierno de Estrada Cajigal jamás lo entendió.

Nunca se guardó nada para sí en relación con la cultura y el libro. Los regalaba entre sus amigos (siempre que lo visitaba –como una caricia a aquel muchachito que un día intentó robarle- me llenaba de libros) y apoyaba a quien se acercaba a él en busca de un proyecto cultural.
Lo vi por última vez el viernes 5 de noviembre.
Me había invitado a desayunar. Después de bromear –Achar era un hombre lleno de ocurrencias y de magníficos chistes-, de regalarme dos tomos de filosofía escolástica y una chamarra de los Pumas –siempre amó a la Universidad donde con un puesto semejante a los que tenía en el Metro había iniciado su aventura-, se puso serio y me dijo:
-Mañana voy a México. La señora que dirige el Metro quiere cobrarme por el espacio de los puestos de libros que pusimos ahí. Esa gente no entiende nada. Si no logro hacerla entender, me voy a ver a López Obrador.
No vio a ninguno de los dos. El martes en que tenía la cita moría en la madrugada. El lunes por la noche, me cuentan jugó su última partida de ajedrez con el escritor Leo Mendoza. Salió tablas. Arreola –que era también un apasionado del ajedrez- decía que en la vida había que salir a tablas. No fue el caso de Achar ni de Arreola. Si empató en el ajedrez, no lo hizo con la vida.         No sólo, después de Mauricio, el libro y la cultura de este país no volverán a ser los mismos, sino que su amor por el libro, que niega el tiempo y en su instante sin medida nos devela el otro tiempo, me dice que Achar ganó la vida eterna y que un dúa, cuando yo también me haya ido, lo encontraré de nuevo en el amor que incendia todo y del que su amistad y su amor por el libro nos enseñó tanto.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costo-CM del Casino de la Selva y esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez.  

sábado, 26 de abril de 2014

“COMBINACIONES” primer edición. Poemario autor: Fernando Emilio Saavedra Palma. Para: Mi padre Fernando Cortes Toledo (q.e.p.d.)

FOTOGRAFÍA POR: Fernando Emilio Saavedra Palma.

“COMBINACIONES” primer edición.
Poemario autor: Fernando Emilio Saavedra Palma.
Para: Mi padre Fernando Cortes Toledo (q.e.p.d.)

Don Fernando llegó a la presentación de “Combinaciones” en el Teatro de México, Centro Histórico D.F., proporcionado por los hermanos Miguel e Irene Sabido. 


Y me dijo:

Emilio a mí no me gusta el ajedrez y ¿cómo que una presentación de tu libro?, no sabía que jugabas y que escribías poesía.
Ahí estuvo mi padre en silencio y sin decir nada, con respecto al libro. Simplemente me dijo nos vemos mañana en la oficina, se acercó me dio un abrazo fuerte y en un tono muy bajo me dijo: “mijo te felicito”.  

La Nanis: Me dio esta hojita...

8.dic.95.

Emilio: Hoy por primera vez no eres un improvisado. Es tu primer paso en firme, la MONA lo dio más tarde que tú. Yo aún no lo he dado.
Sentimos mucho orgullo de ser parte de ti.
Tus sobrinos y hermana Fernanda.

La Bola: Era su cumpleaños y junto con mi güerita me ayudaron a vender el poemario.


“COMBINACIONES” cumple, 16 años de vida con su poesía,  recorriendo el país con: Presentaciones y lecturas, agradeciendo por siempre a  la gran comunidad de lectores y público en general, que lo ha llevado a los torneos en  toda republica mexicana, en el formato muy a la mexicana de copias fotostáticas, (o sea, de mano en mano)   así, es cómo se ha dado a conocer está poesía dedicada a la comunidad ajedrecística del país y del mundo.

Primera edición 1996 tiraje 500 ejemplares.
Segunda edición 2008 tiraje 100 ejemplares.
Y está tercera edición 2012 tiraje 500 ejemplares, versión corregida y anexando  dos poemas más: El Bullet o Bala y el, Ajedrez rápido de rápidos el 30-30.

Es importante señalar, que desde hace un año, en el mes de enero del 2011, el poemario, “Combinaciones”, se fue introduciendo en fragmentos a mi blog, y posteriormente en su totalidad, logrando magníficos resultados en su difusión

El recorrido de “Combinaciones”  en estos 16 años fue en presentaciones, lecturas y a la venta:

·Centro Cultural del Laberinto, 1995. Centro Histórico de la ciudad de México.  
·Teatro de México, A.C., Centro Histórico 1995. Espacio proporcionado por:
Irene y Miguel Sabido, con un lleno de 150 personas.
·Club de Periodistas, 1996. Centro Histórico de la ciudad de México.
·Club de ajedrez “La Cabaña”, 1996. Colonia del Valle, D.F.   
·Librería Graham Green, 1996 y 1997. Santa María de la Rivera, D.F.
·Escuela Nacional de Ajedrez, ESNAJ 1996 y 1997. Santa María de la Rivera, D.F.
·Centro Cultural José Martí, 1996. Afuera de la estación del metro Hidalgo.
·Biblioteca de México, 1996. Frente a la Ciudadela.
· El presidente de la Federación Nacional de Ajedrez de México, A.C. FENAMAC, el Maestro Fide, Hermes Maya Solís, me nombra director cultural, de dicha federación de 1996-1999, por leer el poemario “Combinaciones”.
·Sala de armas ciudad Magdalena Mixhuca, 1996. Lectura ante  1000 personas.
·CROWNE PLAZA Hotel Reforma 1997. D.F.


·Maestros de educación física E.S.E.F., 1997.
·Feria de la Ciudad de México, 1997. Grupo Remex.
·Hipódromo de las Américas, 1997.Grupo Remex.
·Radio Educación, 1997. En la Colonia del Valle, D.F.
·El abogado y Maestro Fide Guillermo Ruíz González, ex-presidente, de la Federación Nacional de Ajedrez de México, A.C. FENAMAC, y colaborador del diario Ovaciones, con su sección de ajedrez, le facilita un ejemplar al poeta, Juan Cervera Sanchís, quien le dedica su opinión a “Combinaciones”, y está es, tomada de prólogo, para esta tercera edición.
·Museo Dolores Olmedo Patiño, México, D.F. 1997.
·Exposición un espacio para la cultura del Metro, Ciudad  de México, 1997.
·En el primer festival de teatro infantil, 1997. Poliforo Cultural del C.S.P.J. Ma. Morelos y Pavón, delegación Miguel Hidalgo.
·Casa de Lago, un paseo a la cultura, 1997.
·Festival de Ajedrez en el Jardín de las Vizcaínas, 1997.
·Plaza Comercial Miramontes y Calzada del Hueso, 1997.
·Escuela Nacional de Educadoras, 1998.
·Las Magnolias espacio para personas de la tercera edad, Fundación Bringas 1998.
·Librería Gandhi, 1998.
·C.C.H. Colegio de Ciencias y Humanidades, sala Albert Einstein, 1998.
·Asociación de Ajedrez del Distrito Federal, 1997-1998.
·Ajedrez en Plaza Uruguay, D.F. 1997-98-99-2000.
·I.M.S.S. Instituto Mexicano del Seguro Social, 1998-1999.
·Ajedrez Plaza Solidaridad, 1998.
·Club de Ajedrez Mercenarios, 1998.
·Club de Ajedrez Lasker, 1998.
·Ajedrez en el Metro Hidalgo, México, D.F. 1998.
·Maestros y alumnos del Instituto Latino de México, A.C. y el jardín de niños y primaria Gentry, en donde trabaje durante más de 10 años.

También agradezco a los lectores del poemario, “Combinaciones” que han hecho varias lecturas del mismo, en diferentes foros donde lo han presentado, tales como espacios educativos, clubes de ajedrez, centros  comerciales, deportivos y culturales.

A:
-María Luisa Peresoria:

       El caso de Fernando Emilio Saavedra Palma, recital vuelto poeta en los truécanos de este Laberinto; en la ya muy próxima publicación de su poemario “Combinaciones” ha logrado conciliar los términos y estructuras de la estampa poética con los términos y estructuras características del ajedrez; valiéndose de la combinación de ambos lenguajes para expresar describir y reproducir, situaciones vivenciales, lo mismo que imaginarias.
México, D.F. Centro Histórico, 4 noviembre de 1995.

-Javier Vázquez Bonilla.

…El ajedrez no debe jugarse siempre bien: así como en la vida no hacemos siempre las cosas bien. Lo más importante es vivir y jugar, tener el disfrute de las cosas…

-Marcela Chávez García. Ashanti, la primer Cuenta el Cuento de Ajedrez.
  
…“Combinaciones” mientras lo leía se me iba revelando toda la magia del ajedrez. Creo que en menos de una hora, y tras varias lecturas al hilo, logré tener una visión muy especial del juego y el infinito misterio que lo envuelve…

Alonso (q.e.p.d.)
…Así, desde la conversación inicial, hace su apertura, y toma posición en el tablero de las palabras. A los incautos, con una sonrisa, les propinará con rapidez el mate del pastor, reventando la conversación; luego se irá en busca de una partida mejor. Destinada para otros jugadores el juego medio y profundo. Su mente abstracta casada con la literatura y las ideas dejará ver su juego maestro, haciendo jugadas de antología, reservándose sus creaciones, siempre complejas, para los que considera dignos...




-María Concepción Véjar Véjar.

-María Regina Aponte Véjar (Niña)




                PRÓLOGO
“Combinaciones”, de Fernando Emilio Saavedra Palma. Ajedrez y poesía
 Por: Juan Cervera Sanchís.
Recibimos el raro y bello libro “Combinaciones”, de Fernando Emilio de Palma Y Saavedra. Nada más abrirlo se nos advierte que se trata de las combinaciones de  “un hombre que ha vivido con el ajedrez y la literatura.” Líneas abajo nos encontramos con la primera combinación. El autor comienza con su nombre así: Fernando Emilio Saavedra Palma, y para los que lo ignoran, aclara: Seudónimo de El Peón Aislado, que decide filosofar, inmediatamente, en torno al arte y misterio poético. Afirma El Peón Aislado: “La poesía es el alma de la especie humana”. Es de esta manera que imagina su primer diseño y de paso su primera partida de ajedrez o poema ajedrecístico. Canta y juega El Peón Aislado, en su infinitesimal, toda una paradoja en do mayor, comunicándonos: “Los escaques en los aciertos y los errores, me llevan a un estilo único…” Y añade: “que también me ha dado la edad”. Adivinamos la unicidad del estilo en el espacio y el tiempo, aunados, en el nudo que es ala y vuelo, en la poética, mágica y lucida geografía celeste del ajedrez, que siendo lógica matemática es, en su esencia, pasión, emoción y poesía pura. De Palma y Saavedra o Saavedra Palma, recogerá después opiniones al azar sobre los caminos entrecruzados y las curvas, que son líneas rectas, del ajedrez hecho poesía, y la visión del mismo que nos dan las inteligencias más diversas. Para una señora ama de casa el ajedrez será como una familia; para una secretaria no pasara de ser un pasatiempo; para un político un mundo de celadas; para un ajedrecista toda la vida; para un poeta la totalidad del Universo. Finalmente no sabremos nada del ajedrez y sabremos todo cuanto es para cada quien, desde el cada cómo y cada cuando de su parcial punto de vista.
El ajedrez como la poesía se da a muy pocos. El encuentro con lo fundamental en cualquier vida va mucho más allá de la simple apertura o del rotundo jaque mate. “El Peón Aislado” se encontró inesperadamente a la edad de ocho años con los poderes del ajedrez en él, para él, prohibido rincón de una cantina de un pueblo del Estado de Hidalgo, ¿Cómo fue que un niño pudo entrar hasta allí y ser fascinado por dos venerables ancianos que jugaban al ajedrez? La fuerza del destino no sabe de obstáculos. Esto es algo que no pone en duda Fernando Emilio de Palma Y Saavedra.



Mucho menos “El Peón Aislado” y, si le consultáramos, menos aún Mijaíl Tal, el genial ajedrecista ruso, uno de los escasos iluminados por la diosa Caissa, a la que se evoca y convoca en este libro, solicitándole olvidos y memorias, para llenar las infinitudes abismales de los mareantes vacíos y otras hambres cósmicas. El libro de De Palma y Saavedra es una especie de sueño velado en la hiperlucidez. Es un libro para poetas, profetas, ajedrecistas y trapecistas de la imaginación, capaces de jugar al ajedrez sentados en una nube y sin dejarse impresionar por el huracán. “El Peón Aislado” sin cesar de viajar por el tablero, entra en el espíritu de la lluvia galopando en zigzag, a lomos de los caballos, y geometrizando la luz, con la ilusión de los alfiles, sobre las sombras de las torres. ¿Dónde la realidad ultima de la jugada maestra y el poema perfecto e irrepetible? “El Peón Aislado”, contra el viento del azar, pone su fe en lo concreto aritmético, donde el dos más dos alcanzan el cuatro y la soberbia humana, de súbito se queda sin sospechar el cinco con su vocación definitiva de diez. Cae en sus propias trampas y soberbias “El Peón Aislado”, inevitablemente hombre y poeta. Se atreve al decir que “el ajedrez es el hombre y el hombre es el ajedrez”. Hace siglos se afirmó: “El hombre es la medida de todas las cosas”. ¿Son todas las cosas la medida del hombre? Poesía y ajedrez, ajedrez y poesía. Locura y cordura unidas en el mismo punto dramático e indefinible, el de la vida, aquel punto entre dos eternidades al que la muerte le da, sin remedio, finalmente su dimensión exacta, es decir, su inmisericorde jaque mate.
Un libro de partidas y torneos, un libro desde el ajedrez, los relojes, las mujeres y los hombres, el ser y el no ser, el grito y el silencio, el error y el acierto, que nos invita a múltiples lecturas y relecturas, pues la poesía y el ajedrez, que son, sin serlo, la pasión misma, no tienen fin, “Combinaciones” se podría definir como un juego donde la razón de la locura y la locura de la razón se matrimonian sin ninguna posibilidad de divorcio. El ajedrez y la poesía, aunque lo nieguen ajedrecistas y poetas, siempre van caminando juntos por los matemáticos y maravillosos senderos de la Creación.   

     Ajedrez

Ajedrez juego sin azar.
¡Cuántos comprenderán tus correrías subterráneas!
…escaques sinuosos, con preferencia al color;
indomables caballos en el juego cerrado;
aperturas y celadas, que fulminan al novato.

Devastadora reina en espera a la masacre.
Peones certeros, fajadores al paso rompedores del centro
y finalistas esperando la metamorfosis.
Variantes poliséfalas, en espera de la correcta.

Horizontales vacías
verticales bloqueadas
horizontales bloqueadas
verticales vacías.

Lenguaje ajedrecístico devastador en su aplicación cultural.
Duda e interrogación al iletrado y grandioso para el snob,
que apenas y mueve las piezas.
Ajedrez, juego mental, abstracción única
con solución práctica al momento.

Diagonales vacías
diagonales bloqueadas
diagonales mortales con Fianchetos.

Los jugadores encontrarán en ti el placer de su propia evolución.
Directos al cambio.
¡Oh, la marabunta ajedrecística sin ton ni son!
Jugar quijotescamente siendo irreverente a las leyes del juego.




Fatalidad constante con contrincantes teóricos preparados.
¿Cómo saber en dónde está uno parado?
¿A quién recurrir?
¿En dónde, señores?
¿Dónde están los conocedores?
Los maestros…¡Esos grandes maestros!
Tal vez están escondidos tras los rincones de la gran ciudad.

Se iba el 1975 en Puente de Alvarado,
torneo en la Academia de San Carlos.

No sabía de la existencia de los libros ajedrecísticos
No se comercializaban los programas de computación del juego,
cero internet, las telecomunicaciones, todo ese mundo muy bien definido.
Simplemente amaba el juego quijotesco.

¿Cómo saber en dónde está uno parado?
¿Cómo no dedicarte tiempo en la poesía?
¡Pero cómo no, Sr. Ajedrez!
Tú tan olvidado por muchos, y recordado por pocos.

Juan Cervera Sanchís con: Los Sonetos del Ajedrez  y La Entrevista.
Juan José Arreola como jugador, y en la lucha, de la promoción.
Jorge Luis Borges en su poesía.
A selectos hombres has atrapado.
¡Pero cómo no!, si albergas en tu juego a inteligencias grandes,
a privilegiados únicos, verdaderos monstruos de la acción pensante,
del cambio de las ideas.
Ajedrez, ¿cómo no descubrirte y amar el cuerpo de tus piezas,
Sublimes curvaturas elegantes?
¿Cómo no embelesarnos con las partidas jugadas a través de tu historia?

Verdaderas obras de arte de la creación de la inteligencia.
Imágenes de las partidas como la Inmortal o la Siempre Viva.
Notaciones algebraicas o descriptivas.

Ajedrez único, evolucionado en 1000 años;
qué mejor parámetro nos has dado
para comprender al ser humano en su constante evolución.
Ajedrez, juego de intelectos llevados a su máxima expresión.

Ajedrez, innovador en el tiempo,
¡cómo ensanchas las posibilidades en los hombres!
¡cómo has encontrado los estilos en el jugador de hielo o de fuego!
Siempre en ti encontraremos: eso…
Ajedrez magnético a la inteligencia,
tus respuestas son incondicionales a las ideas.
Ideas del hombre, perpetuas, mientras tus escaques y piezas
subsistan sobre la faz de la tierra.

Mover cada pieza con tantas variantes al momento es cincelar el alma.
Fernando Emilio Saavedra Palma. (El Peón Aislado) 





Analogías

Qué mejor parámetro para la torpeza humana
que un juego de ajedrez.
Que mejor parámetro para la vida humana
que un niño jugando con un adulto al ajedrez.

Qué magnificencia ver al pensamiento humano en 64 escaques.
Qué sencillez en una partida,
Llegar por mucho esfuerzo a dar un Jaque Mate.
La adrenalina se desborda por todo el cuerpo.

Qué difícil controlar la personalidad en el tablero.
Qué maravilla cometer los mismos errores y aprender.
Qué sorprendente es el Universo al acomodar todas sus piezas,
con sus reglas magnéticas de atracción en el vasto infinito:
las galaxias, sus planetas, soles, luces, estrellas, hoyos negros
y demás materia cósmica.
Qué prodigiosa fuerza tiene el pensamiento
al cuestionar todo lo existente.

Ajedrez: la máxima expresión en dos fuerzas tangibles,
a las piezas blancas como la luz
y negras como las profundidades oscuras.
Con la mano de Dios tras todo este sencillo micro universo mental.

O el ateísmo increíble en donde uno mismo
es el omnipotente creador indispensable.
Pobre idiota soñador sabelotodo.




Diosa Caissa embrujadora de esencias incomprendidas
como el Universo.

Bruja conmovedora de sensaciones en el juego.,
Esculpes al hombre en su esencia continuadora.
La voluntad, la paciencia en tus partidas.
Vas desquebrajando al hombre con los años.

Y éste se vuelve anciano y no siempre sabio.
Juego cíclico perpetuo en el hombre, mientras exista.
Nos das lecciones de humildad con la derrota.
Nos arropas en tus combinaciones
y nos colocas a la medida exacta de nuestra razón.

Ajedrez, ¿qué es en fin el ajedrez?
Una interacción prolongada a las
fugas del pensamiento.

Un pasatiempo.
Cómo la humanidad plantea su existencia.
Una profunda filosofía.
Un poema.
Una creatividad ilimitada.
Una corta novela en mi cerebro.
Un juego de lucha ilimitado de la humanidad.
Una batalla del pensamiento.

El ajedrez es una lucha constante.
El hombre es una lucha constante.
El ajedrez es una continuidad de la humanidad vista en:
64 escaques con 32 piezas.
El planeta tierra con su sistema.
El universo…con Dios.

Todo contemplado por el cerebro humano, llamado Ajedrez,
que es el sinónimo del pensamiento, entre las continuas luchas.
De las ideas surgen, en la humanidad, las partidas,
que a través de la historia, con sus movimientos,
van descubriendo al hombre que viene detrás
desmenuzando las ideas,
dando pasos de gigantes incontrolables hasta llegar al mundo actual,
donde el ajedrez entona en su juego la evolución de la humanidad.  

Mas todo lo externo al hombre llega a lo mismo,
sin tanta complicación sin tantas explicaciones.
Excepto el hombre que muere por la complejidad biológica,
Pero no así el pensamiento.

El ajedrez queda en la memoria de la humanidad,
mostrando al hombre de su tiempo.

El pensamiento humano ha dado saltos brutos con cambios
incomprensibles,
pero esto está guardado en los profundos sueños del hombre.

Dos grandes fuerzas que llegan a la equidad
se ha llegado a unas tablas universales.

El ajedrez guarda en sus movimientos
el pensar oculto de filósofos de antaño.
El ajedrez evalúa al cerebro humano
por la posición, combinación y el desenlace.


El ajedrez es el hombre.
El hombre es el ajedrez.
Al encontrar cualquier expresión humana,
encontrarás analogías con el ajedrez.

Por tal razón, abre tu tablero,
coloca tus piezas
e inicia la partida de tu vida.

Puerto Escondido, Oaxaca 1975.
Para: José Revueltas, Jack Kerouac, Charles Bukowski y Juan Cervera Sanchcís.

Autor: Fernando Emilio Saavedra Palma.